"Más pudo la muerte", Suplemento Soy, Página 12, por Gabriela Borrelli Azara

Comienzan los homenajes a 45 años de la muerte de Alejandra Pizarnik. Contra el estigma de la muerte y de los silencios, poesía y relecturas que no cesan. Este sábado, función única de Pizarnik, insólita belleza, con dibujos de Luis Scafati y música de El Silente Sur.

 

Es una línea siempre imprecisa. La que se tiende entre el yo poético y la experiencia vital. Toda obra puede medirse en relación a la biografía de su autor, claro, pero en ocasiones esa misma línea se torna el enlace para la lectura y con muchísima suerte para otra creación. La obra de Alejandra Pizarnik podría estar entre estas últimas. La leyenda de su muerte en septiembre de 1972 después de consumir cincuenta pastillas de Seconal sódico avivó la llama para leer su obra en clave oscura y todos sus poemas sufrieron el embate de conectarlos con su muerte. Pero más allá de los imaginarios acerca de su poesía o de su figura, la fuerza de la Rimbaud en español (como la denominó alguna vez Ivonne Bordelois) erigieron sus poemas como una de las manifestaciones líricas más originales y profundas de nuestra literatura. Alejandra Pizarnik publicó su primer libro en 1955, en septiembre casualmente, con la ayuda financiera de sus padres y el empuje de Juan Jacobo Bajarlía, escritor, poeta y un nombre clave de la intelectualidad de esos años. La tierra más ajena es el libro que tiene un epígrafe de Rimbaud donde dice “Ah el infinito optimismo de la adolescencia/ el optimismo estudioso/ ¡Que lleno de estaba ese verano de flores!”. Sus poemas sin embargo no delataban optimismo ni adolescencia, sino el germen de un ritmo único en la poesía latinoamericana: “Mi ser henchido de barcos/ Mi ser reventando sentires/ Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos/ Quiero destruir la picazón de tus pestañas/Quiero rehuir la inquietud de tus labios/Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?”. Medio varoncito, con el pelo corto, pantalones y pulóveres sueltos, a veces manchados, puteadora y graciosa, así la describen muchos de sus amigos. También medio fea, casi andrógina, con ojos tristes y verdes, petisa pero sensual, el cuerpo de Alejandra se nos deshace en un imaginario que nunca terminó de definirse del todo como su homosexualidad. Una disidencia que escapa de los casilleros y se abre a las relaciones amorosas que develan las lecturas de sus cartas o sus diarios que nos llegan “recortados” por pedidos familiares o ediciones que pretenden “cuidar su imagen”. Por ejemplo en sus Diarios publicados por Lumen no hay ninguna entrada de septiembre de 1955, año de la publicación de su primer libro y tampoco nada del año 1972 que ella vivió hasta septiembre, acompañada. En agosto de 1955 escribe: “no quiero ver a nadie, necesito soledad, Desearía estar en un lugar desolado o en una clínica. Dormir bien, tener un florero con violetas, fumar poco y beber limonada. No llorar ni reír. Tomar en serio mis apuntes y mis libros. Oh cómo deseo vivir solamente para escribir”. Un deseo que fue medianamente cumplido. Alejandra nunca trabajó de otra cosa que no fuera la literatura. Vivió de sus libros, de alguna beca, de las traducciones que realizaba y de sus artículos y notas periodísticas. Escribir siempre escribir “para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo”, le contaba en una entrevista María Marta Moia, su compañera los últimos años. ¿Y qué era lo que hería? Una marca de infancia infeliz, una adolescencia acechada por la obsesión de un cuerpo odiado, el desamor en forma de incompletud de una lengua. ¿Y qué es eso que se teme? No poder “explicar con palabras de este mundo/ que partió de mí un barco/ llevándome”. Es que la búsqueda de la palabra única es una de las claves de su poesía y también, si se quiere de su vida. 

Este septiembre es un mes de homenaje a una figura tan potente como inasible, dueña de una disidencia intuitiva y autora de la obra más emocionante en nuestra lengua. Septiembre, el mes en que empezó su obra y terminó su vida. El sábado son tres expresiones las que se unen para armar un mapa de su pensamiento, de sus ideas, un espectáculo interdisciplinario inspirado en la obra de Alejandra Pizarnik, centrado en las crónicas y testimonios de su vida. 

Es un viaje que une la pintura y la música, uniendo timbres y colores, mezclando el sonido de un quinteto de cuerdas con diseños sonoros y movimientos que van desde la música cinematográfica a la música electroacústica experimental. Añaden así otra lectura de su obra uniendo lo privado a lo público. “Recordar que el viernes me sentí ángel. Locura furiosa. Y fue a causa de mi enorme silencio interno, de mi éxtasis, de mi volar mientras hacía paquetes en la sección Expedición. Y el sábado vino una voz que me dijo: Tú nunca morirás” escribía Alejandra en 1960. “Una sola cosa sé: llegará la tranquilidad y llegará la paz. Y algún día no me importará nada”. l

REVISTA EL INTRUSO / La Insólita Belleza de Alejandra Pizarnik

El 29 de abril de 1936 nació en Avellaneda (provincia de Buenos Aires) una de las figuras más potentes de la historia de la literatura argentina. Flora Alejandra Pizarnik fue una poetisa de gran sensibilidad y profundidad. Lúcida y lucida. Insobornable. Con un dominio del lenguaje tan inusual como preciso, tan conmovedor como revelador.

Alejandra Pizarnik fue una poetisa del dolor, de la angustia, de la muerte. Pero también de la esperanza, de la ilusión, de la iluminación. Una suerte de “enfant terrible”, no las tuvo fáciles en su corta, intensa, dolorosa vida. Luego de haber escrito un compendio de  frases tan bellas como sorprendentes (“Ayúdame a no pedir ayuda. Me quieren anochecer, me van a morir”, “La rebelión consiste en contemplar una rosa hasta pulverizarse los ojos”, “Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo”, “Alguien entra en el silencio y me abandona. Ahora la soledad no está sola”) y de varios intentos infructuosos, se suicida con una sobredosis de barbitúricos. Falleció el 25 de septiembre de 1972. Tenía, apenas, 36 años.

El legado de Alejandra Pizarnik no remite sólo a sus poemas, sino también a sus entregas como crítica literaria, a una vasta correspondencia y a sus diarios personales. Y el próximo sábado 2 de septiembre a las 21:00 hs., en conmemoración a los 45 años de su desaparición física, se llevará a cabo el estreno (y única función) de Pizarnik, Insólita Belleza a cargo de la agrupación El Silente Sur, dirigida por el músico, compositor y director Rodrigo Soko.

La singular propuesta interdisciplinaria se basa en música que Soko compuso inspirado en fragmentos de los diarios de Pizarnik, escritos de la autora recitados por Ana Cardoso e imágenes realizadas por el artista plástico Luis Scafati inspiradas tanto en las letras como en la música.

Pizarnik, Insólita Belleza contará, por supuesto, con textos de Alejandra Pizarnik; los dibujos serán realizados por Luis Scafati y la idea y música original pertenecen a Rodrigo SokoMauro Vicino y Leo Fucci colaboraron en la composición y el muy (pero muy) atractivo material sonoro es interpretado por El Silente Sur, integrado por su líder (flauta traversa y duduk), Leo Fucci(diseño sonoro y piano), Mauro Vicino (guitarra eléctrica), Rodrigo González (batería), Pablo Quiñones (trompeta), Victoria Mongelli (violín), Diego Barraza (viola), Annit Díaz y Emma Chacón Oribe (cello), Cristian Ferreira (contrabajo) y la voz de Ana Cardoso.

ENTERVISTAS/NOTAS RADIALES

El Espacio de Pablo Hecker, Nacional Folklorica, actuación en vivo, Jueves 31-08-17:https://www.facebook.com/100011575155677/videos/424805427915292/

Cuento con voz, Radio Nacional, mini recital y entrevista con María Areces, Viernes 1-09-17:https://radiocut.fm/audiocut/el-silente-sur-en-cuento-con-voz/

Quilamba, Radio La Soberana, entrevista con Gabriela Stoppelman,Viernes 11-08-17:https://www.facebook.com/Quilamba-1281115888676167/

La Llave, Radio Palermo, entrevista con Jorge Velázquez, Martes 22-08-17:https://radiocut.fm/audiocut/soko-presenta-el-espectaculo-pizarnik-insolita-belleza-en-la-llave/

Radio Telam, entrevista telefónica con Quique Dupláa, Jueves 24-08-17:http://www.telam.com.ar/multimedia/audios/26048-pizarnik-insolita-belleza-de-rodrigo-soko-se-presenta-en-el-teatro-caras-y-caretas/

El diario del domingo, Del Plata, entrevista telefónica con Carlos Polimeni, Domingo 27-08-17:https://radiocut.fm/audiocut/carlos-polimeni-entrevista-a-soko-por-la-presentacion-de-pizarnik-insolita-belleza/

Programa de Hector Larrea, Nacional Folklórica, Columna de Gabriela Borrelli, Lunes 28-08-17:Parte 1: https://radiocut.fm/audiocut/pizarnik-por-gabriela-borrelli-en-el-programa-de-hector-larrea/

Parte 2: https://radiocut.fm/audiocut/gabriela-borrelli-recomienda-pizarnik-insolita-belleza/

Vayan a laburar, AM 750, entrevista con Facundo Cardoso, Jueves 31- 08-17:https://radiocut.fm/audiocut/pizarnik-insolita-belleza-en-vayan-a-laburar/

 

Agencia Paco Urondo / El silente sur presenta Pizarnik, Insólita Belleza" bajo la direccion de Soko Rodrigo

Por Boris Katunaric

El grupo liderado por el compositor y flautista, Rodrigo Soko, trae una propuesta que encierra desde la poética hasta la imagen pasando por una parte más que interesante de la obra de Alejandra Pizarnik, Sus Diarios.

"Pizarnik, Insólita Belleza" es un espectáculo donde lo primordial es la confluencia de distintas artes, como la pintura, la música y la literatura, en pos de resignificar la obra de la poeta Alejandra Pizarnik, crear sobre lo creado, y de alguna forma avivar aún más el fuego de sus ideas que nunca dejaron de arder.

Con dibujos del ilustrador e historietista Luis Scafati y de amplios pasajes y climas, la música de el silente sur aborda una estética ciudadana, donde Buenos Aires y París son sobrevoladas por un lejano perfume cinematográfico. Un quinteto de cuerdas corre por armonías de jazz contemporáneo, con una rítmica de canción y una base, si se quiere, un poco más rockera.

“Dividimos estos diarios en tres momentos, el amor la angustia y la elección de aceptar la vida o rechazarla, en base a eso hicimos un montaje nos permitiera armar una historia” dice el director Rodrigo Soko a Agencia Paco Urondo, y agrega “armamos un concepto general que tiene que ver con el ruido y el silencio y tiene que ver con toda la obra de A.P”.

Hablemos sobre un silencio (o casi)

Uno de los misterios de la literatura argentina acaso sea la voz hablada de Alejandra Pizarnik. Siempre hablamos las voces tan particulares de Cortázar o Borges, incluso tenemos registros de un poeta de una generación muy anterior como Raúl González Tuñón o contemporáneos como Juan Gelman, escuchamos sus recitados, sus inflexiones, sus respiraciones. Sin embargo el único registro sonoro de Pizarnik es una grabación que se realizó en la presentación del libro de Arturo Carrera, Escrito con un nictógrafo, del año 1972, en el Centro de arte y comunicación de Buenos Aires donde la poeta lee algunos fragmentos del texto. La reedición facsimilar de este libro que la editorial Interzonarealizó incluye un CD con este único e invalorable registro. Ahí encontramos una voz casi de ultratumba, un poco áspera, con una profundidad casi mortuoria. A la vez, en el 45 aniversario de su partida, aun es un misterio su risa, su lenguaje cotidiano, su humor, su seriedad, su oralidad en general.

Sábado 2 de septiembre 21hs. Estreno y única función. Sala Caras y caretas 2037. Sarmiento 2037, CABA.

REVISTA EL ANARTISTA / ESQUIVA LUZ DEL INFIERNO - ENTREVISTA A SOKO

ESQUIVA LUZ DEL INFIERNO

Por Josefina Bravo

 Martes, 29 de agosto de 2017

Ultraviolento: entrevista a Rodrigo Soko, de “El silente sur”, sobre su espectáculo “Pizarnik, insólita belleza”.

Entrevista y edición: Josefina Bravo

Violento/ta, viene del latín violentus. Dos de las definiciones de la Real Academia Española para este adjetivo dicen: que está fuera de natural estado, situación o modo; que implica una fuerza e intensidad extraordinarias. Podría decirse, entonces, que la música de “El Silente Sur” es violenta. O ultraviolenta. El ruido, la voz de Alejandra, las sutilezas de instrumentos de viento, la máquina de escribir, el mar, las delicias del piano, barajados de tal modo que la música te atraviesa, te arrolla y te arrulla con su narración muda. De una intensidad que te echa a andar, a deambular en busca de verdades. Pepitas de luz que transmutan, devienen en otras, a medida que se metamorfosea el caminante. Y tal como anuncia Alejandra: “Buscar no es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.”

La muchidad repartida, delicadamente dosificada. Y su efecto de ebriedad consciente, de gran intensidad en pequeños lapsos. Como el latir de la muerte en la vida, como recordatorio de un final inevitable.

 PINTAR LA VOZ,  TOCAR EL TRAZO

 “un viento débil / lleno de rostros doblados / que recorto en forma de objetos que amar”

En principio, va a ser una sola presentación el sábado 2 de septiembre, en el Caras y Caretas. Estamos viendo si, a partir de esa fecha, empiezan a surgir cuestiones un poco más chicas y más íntimas. El teatro es muy grande, está buenísimo. Lo elegí porque lo conozco, toqué varias veces ahí. Tiene una técnica y un sonido impresionantes. Desde lo musical mi idea era que hubiera una calidad de audio buena. Además, el lugar tiene una pantalla detrás del escenario, una técnica buenísima y casi fundamental para poder mostrar todo el trabajo de Scafati. En el teatro va a tocar el grupo en vivo: somos 11 músicos. Por eso también la necesidad de un escenario grande. Entre los instrumentos hay un piano de cola y, además, va a haber una mini escenografía para la participación de Ana Cardoso, la chica que va a estar con la lectura de fragmentos de Diarios de Pizarnik. Lo que se va a proyectar es un encuentro que tuvimos con Luis Scafati a puertas cerradas. El grupo tocó en vivo y Luis trabajó sobre los lienzos a partir de lo que escuchaba. Los videos son el resultado de eso. La idea es –durante el espectáculo- resignificar la jornada donde se grabaron los videos. Intervenir con improvisaciones lo que se proyecte en los videos.

Invertir la forma de la creación, digamos.

Claro, al revés de como lo planteamos en un principio. Hacer música a partir de los dibujos.

¿Y por qué la necesidad de convocar a un artista visual?

Surgió la necesidad al conocer la obra de Scafati:esta cuestión urbana, todo el trabajo de él con Buenos Aires. A Luis lo conozco hace muchos años. Cuando empecé a trabajar con los textos de Pizarnik y la música, volví a ver su trabajo. Luis propone una idea central y, después, toda una idea circundante de ruido, de mucha intensidad, de mucha improvisación alrededor de esa idea. Y el ruido es una palabra que apareció durante todo momento cuando organizamos “Insólita belleza”.

 LAS TEXTURAS DEL RUIDO                             

“Estos huesos brillando en la noche, / estas palabras como piedras preciosas / en la garganta viva de un pájaro petrificado, / este verde muy amado / este lila caliente / este corazón sólo misterioso”

Por eso elegimos los Diarios y no los poemas, para poder mostrar ese ruido mental en Pizarnik.

Las voces, los invocados…

Exactamente. El eje central de lo creativo está basado en ese ruido. Más allá de las ideas melódicas, en la música hay un diseño sonoro en el que todo el tiempo aparece un ruido, texturas atrás de forma permanente…

¿Y los silencios? Alejandra dice que el silencio es aquello que surge ente dos palabras.

En relación a esa definición de silencio, a esa cuestión de generar tensión, creo que, desde lo auditivo, no hay silencio. Los temas terminan y sigue sonando ese ruido. Luego, empieza otra idea que cuenta la historia, pero siempre con un ruido que no para. Yo imagino que Alejandra debía estar todo el tiempo con ese ruido. El trabajo de Luis unifica tanto a lo musical como a los textos. Al grupo lo creé para esa música visual: hay un montaje de fragmentos de diarios que nos permite a nosotros armar la historia. Los colores musicales del grupo están totalmente emparentados con lo que se conoce como música cinematográfica. Muchos de los integrantes hacemos música para cine. Estamos metidos en ese mundillo.Creemos que no se necesita una película para contar una historia, la generamos nosotros.

SONIDOS VISUALES

“no más las dulces metamorfosis de una niña de seda / sonámbula ahora en la cornisa de niebla // su despertar de mano respirando / de flor que se abre al viento”

Es una experiencia vivencial escuchar los temas. La historia se mete adentro, aunque no sepas qué palabras la narran. Hay momentos donde no está la palabra y, sin embargo, la música sigue narrando.

Sí, aparece también un poco esto de utilizar sonidos conocidos para contar la historia sin la palabra: como la máquina de escribir, sonidos de pájaros, de mar. Eso ayuda a generar el sonido visual: el no saber dónde está la fuente sonora y escuchar cosas que conocemos pero no están en escenario.

Como si uno estuviera en escenario y escuchara.

Sí, esa es un poco la idea. En el caso de la máquina de escribir, al principio apareció como elemento visual dentro de la escenografía. Después, lo fuimos descubriendo como instrumento de percusión. Es casi inevitable ponerse a jugar. No solamente con los botones, sino también con su campana.  Además, la máquina cumple una función estructural en el espectáculo cuando suena: es un llamado a Ana Cardoso -el personaje de Alejandra-  a quien le pasan cosas ante ese sonido: o se debate entre la vida y la muerte o se levanta y empieza a recitar.

 

TODAS LAS VOCES, TODAS

“viajera de corazón de pájaro negro /tuya es la soledad a medianoche / tuyos los animales sabios que pueblan tu sueño / en espera de la palabra antigua / tuyo el amor y su sonido a viento roto”

¿Cómo surgió la idea de poner la voz como narradora y como instrumento?

Básicamente la pusimos como instrumento. En realidad, todos los instrumentos estarían contando la historia. Y, en cuanto a la voz, por momentos los textos no están claros: aparecen, se van. Es como cuando un instrumento aparece con técnicas extendidas para hacer algún sonido extraño. La voz hace eso. Empieza a contar algo súper claro y, de repente, se empieza a deformar. Entonces, una palabra termina siendo una textura y, la voz, un instrumento más. Es decir, aparece la palabra pero no termina de ser la protagonista principal en el acto de narrar. Sí hay momentos clave del texto donde tiene que entenderse.

Se nota cómo se van complementando los instrumentos para contar la historia. Por ejemplo, en “París”, la voz empieza nombrando la ciudad. Hay un sonido que da a entender que París es la gloria. Y, después, el sonido se deforma y te da un escalofrío.

 

 

Sí, lo que pasa es que Alejandra tiene, no sé si llamarla una desilusión, con París. Y vuelve peor de como se fue. Todo el final de ese tema es una improvisación. Yo planteé un trabajo de leer, releer y releer. Quería que todos estuviéramos con el texto presente al improvisar. Algunos ni sabían la historia, no estaban interiorizados con lo que pasó con Alejandra después de volver de París. Y terminó siendo esa improvisación caótica infernal.

 

 

ALEJANDRA, ALEJANDRA, DEBAJO ESTOY YO, ALEJANDRA

“la muerte se muere de risa pero la vida / se muere de llanto pero la muerte pero la vida / pero nada nada nada”

¿Vos elegiste los textos para los temas o los eligió Ana?

Los fui eligiendo yo. No me acuerdo en qué edición hay una especie de división de los textos de Alejandra por líneas de poética: el amor, la angustia y aceptar la vida o rechazarla. Entonces, busqué qué textos del diario podrían incluir trazas de esos tres momentos. Y la música está un poco dividida así.

Eso está muy claro en la música.

La idea era encontrar la luz dentro del descenso, del inferno, de las palabras. Pero la realidad es que no la encontramos. De hecho, la idea no era terminar con la muerte, pero fue un poco inevitable, por el modo en que desarrollamos la historia.

En Alejandra está muy presente la vida en la muerte y la muerte en la vida.

Bueno, su existencia fue eso.  En lo oscuro, la luz fue lo que hizo, su obra.

EL OTRO EDITOR DE ALEJANDRA

“Tú que cantas todas mis muertes. / Tú que cantas lo que no confías / al sueño del tiempo, / descríbeme la casa del vacío, / háblame de las palabras vestidas de féretros / que habitan mi inocencia”

También está todo ese etiquetar como poesía maldita a toda su producción.

, totalmente. De hecho, la idea de reorganizar las entradas del diario para armar una historia tiene que ver con que ella ya sabía que los diarios se iban a editar e iban a ser una obra más. Igual, con las ediciones hicieron cualquier cosa. Mezclaron todo. Y yo, en mi cabeza, reacomodé los textos para armar otra historia que no es la cronológica. Esto que te cuento son cosas que pensé antes. Después uno empieza a trabajar y deja de replantearse ciertas cuestiones. Sí hay planteamientos que tienen que ver con la estética, con el criterio, con lo creativo, por supuesto.

YO ES OTRO

“ahora / en esta hora inocente / yo y la que fui nos sentamos / en el umbral de mi mirada”

Entonces, eso que dice en el texto de que el sueño de toda náufraga es acariciar la arena de la orilla, como la utopía de un contorno definido, es lo que ustedes al final no encontraron.

 

Claro, exactamente. Yo empecé con esa idea y no la pude concretar. Si toda su vida es su proceso creativo, ella alcanzó la orilla, entró, caminó. Entró al continente, fue y volvió cincuenta veces. Pero como yo tomé los diarios, que tienen que ver más con su vida personal, ahí no alcanzó la orilla. La idea fue pensar en ella como mujer.

Si no creaba, ella no era. Que suele pasar mucho entre los artistas. ¿Si no estás tocando, qué sos?

Yo siento que es medio contradictorio eso. Siento que para poder estar pleno en ese proceso creativo hay que poder estar bien con la existencia. Entonces, a mí no me cierra no poder estar conmigo si no estoy creando. Sí entiendo la necesidad constante de crear. Eso es otra cuestión. La necesidad de no poder dejar de hacer.

¿Siempre graban cuando están improvisando?

En realidad, la música está toda escrita, pero tiene momentos en los que dejo espacios para la improvisación. La mayoría hicimos o hacemos improvisación libre, en grupos que se dedican a eso, entonces, aprovechamos todo ese bagaje de conocimientos. Y, desde ese lado, no son improvisaciones jazzísticas, son más desde la textura, de enmascaramiento. Vos hablaste de Alejandra, de su dejar de ser para ser otra. Para eso en la música usamos el enmascaramiento. ¿Cómo es eso? Bueno, empieza a tocar un instrumento. Se suman uno, dos o tres instrumentos más y, por timbre, por intentar igualar las propiedades del timbre, empiezan a sonar igual que el primer instrumento. Entonces, el primer instrumento puede dejar de tocar y continúa sonando otra fuente sonora que al oído parece el primer instrumento. De esa forma, jugamos un poco con eso de perder la identidad, de decir: soy este instrumento y, luego, empieza a sonar otra cosa. Como para unir un poco esa idea de dejar de ser.

OJOS PARA ESCUCHAR

 “ya comprendo la verdad / estalla en mis deseos / y en mis desdichas / en mis desencuentros / en mis desequilibrios / en mis delirios / ya comprendo la verdad / ahora / a buscar la vida”

Esto de que no hay verdades absolutas. Dos pueden ser el mismo también.

Sí, dos o más. La idea es jugar con eso. Lo mismo con los dibujos de Luis, que tienen esta cuestión improvisatoria.

Como en el tema donde Alejandra dice “me siento llamada” y, en el dibujo de Luis, se ve una mujer rodeada de montones de ojos, cerca y lejos.

Sí, además la posibilidad de agregar sus ideas. Lo que él iba a aportar con ese ruido, con esas improvisaciones. Más allá del honor, porque yo a Luis lo admiro. Cuando me secaba la baba, seguía tocando y seguíamos trabajando. El grupo tiene dos años. Son todos músicos con los que eventualmente pueden suceder cosas en otros grupos, proyectos. Músicos con los que toco, que admiro un montón. Llegamos a sonar con mucha contundencia porque nos conocemos. Además, lo que hacen los chicos lo hacen muy bien. Por eso pensé -más allá de la interpretación y de leer la partitura y de hacer música- que cada uno pudiera aportar, que pudieran proponer composiciones. Al menos desde lo improvisatorio. De esa manera, cada uno tiene su momento donde plantea algo distinto. Está bueno, somos muchos y hay muchos planteos. Eso me parece interesante. Las improvisaciones libres colectivas están muy bien. No están dirigidas. Están dentro de un contexto pero son libres. Son parte del tema. Después de la improvisación, por lo general, sigue otra cosa, por eso hay que marcarlas, pero la consigna es perderse un poco.

Vos dirigís y también tocás.

Yo dirijo y soy el flautista. También toco el duduk, un instrumento armenio, milenario. La noche de la función haremos 11 temas y 11 textos. Son 60 minutos de música, más o menos. En esa fecha se va a grabar, tanto en audio como en DVD, el teatro es muy bueno para ambas cosas. La idea es poder registrar y ver cómo lo montamos, para ver si lo podemos pensar como una obra en sí. Vamos a ver qué material nos queda.

¿Ahí se va a escuchar todo continuado o por tema?

No, ahí aparece un poco esta cuestión del ruido, queremos que no haya un silencio real. Entonces, las ideas terminan, pero el ruido no se va nunca. Hay una textura. Está Leo Fucci, que es pianista pero hace el trabajo de diseño sonoro. Laburamos con vinilos, procesamos vinilos, los loopeamos. En un momento, aparece la voz de Alejandra. Es una única grabación de Alejandra donde está leyendo un poema que no es de ella. Trabajamos un poquito su voz. Hay un trabajo súper importante de diseño sonoro, el ruido está recontra trabajado. Cuando no hay música, aparece el ruido. Para no descansar los oídos nunca.

 

Nota 1: todas las citas que siguen a los subtítulos de la entrevista son de poemas de Alejandra Pizarnik.

Nota 2: todos los dibujos son parte de la obra de Luis Scafati.

Nota 3: en “Pizarnik, Insólita Belleza” participan Rodrigo Soko (Idea y dirección general, idea y música original, flauta traversa y duduk),  Luis Scafati (Dibujos), Mauro Vicino (Colaboración en composición y Guitarra eléctrica), Leo Fucci (Colaboración en composición, diseño sonoro y piano), Rodrigo González (Batería), Pablo “topo” Quiñones (Trompeta), Victoria Mongelli (Violín), Diego Barraza (Viola), Annit Diaz (Cello), Emma Chacón Oribe (Cello), Cristian Ferreira (Contrabajo), Ana Cardoso (Dirección de video y Voz), Priscila Sigal (Cámara), Agustin Perez (Cámara),  Ariel Fischer (Arte y diseño gráfico) y Luciano Fortuny (Sonido).

Pagina 12 / Dejarse arrastrar por las emociones

 Por María Daniela Yaccar

Abismarse es un espectáculo multidisciplinario: une teatro, pintura, danza, fotografía y música. Seis personajes que son individuos alienados componen distintos estados psíquicos, sobre todo a través de los sonidos. “Creemos que muchos de los estados que representamos, como la alienación, la nostalgia, la ira y la contemplación, son propios del ser humano, que los atraviesa en distintos momentos de su vida. Quizás una reflexión que pueda surgir en el espectador sea el hecho de aceptar que estados tan disímiles existen dentro de cada uno de nosotros y nuestra labor cotidiana es ir logrando un equilibrio entre ellos y seguir adelante. Pero, fundamentalmente, lo que buscamos con Abismarse es que el espectador pueda dejarse llevar por las emociones que cada cuadro musical y/o teatral le produce, sin intentar conceptualizarlo”, desliza Analía Rosenberg, pianista, acordeonista y compositora, ideóloga y directora de esta propuesta que se puede ver los sábados a las 22 en el C. C. Rojas (Avenida Corrientes 2038).

Rosenberg formó parte de Los Amados durante una década. Desde 2010 es pianista y directora de La Impertinente Señorita Orquesta. Como compositora obtuvo el Premio Argentores en 2013 y 2011 por la realización de la música original de dos obras teatrales: El diablo pellizca y Bajo once metros de cemento, ambas de Claudia Carbonell y Alejandra González. En Abismarse, los músicos que participan son, además de Rosenberg, Rodrigo Soko (flauta traversa), Emma Chacón Oribe (violonchelo), Emanuel Gaggino (percusión) y Bárbara Togander (voz). Además hay un bailarín, Jack Syzard. “La idea nació en unos encuentros musicales que realizábamos con Soko, Chacón Oribe y Gaggino, en los cuales tocábamos composiciones propias. También improvisábamos a partir de distintas pautas, que podían ser musicales o en base a lo que nos producían pinturas y cortos de animación de artistas que admirábamos”, cuenta Rosenberg a Página/12. “Fue en una de esas reuniones que surgió la idea de componer temas que evoquen estados anímicos o psíquicos. A partir de allí comenzamos a imaginar una historia que vaya conduciendo al espectador a través de cada uno de ellos. Entonces pensamos en la incorporación de Togander y de Syzard. Abismarse se fue convirtiendo en una obra musical-teatral, razón por la cual convocamos a Claudia Carbonell, dramaturga y directora actoral, para ayudarnos a trabajar en escena y a contar la historia.”

A Rosenberg le viene interesando el cruce entre las artes. “Trabajar con artistas de otras disciplinas es siempre muy enriquecedor. Todos los que conformamos Abismarse aprendimos mucho del otro durante el proceso creativo. Hay un objetivo común: representar distintos estados emocionales. Realizarlo a través de la fusión nos produjo mucha alegría”, destaca. Adrián Lirman aportó la pata plástica: los músicos lo invitaron a sus encuentros, él los dibujó mientras improvisaban, y sus dibujos se proyectan en vivo en la obra. También se ven fotos de Mariana Cirulli y hubo “un gran trabajo de edición de Melina Franco”. Todas estas incorporaciones hicieron que Abismarse se convirtiera en un “colectivo artístico”, como lo define finalmente Rosenberg.

Carbonell, quien los supervisó desde el punto de vista teatral, es directora, dramaturga y docente. En dramaturgia comparte numerosas obras con Alejandra González. En todas ellas, además, ha hecho el trabajo de la puesta en escena y dirección. Sus últimos trabajos son El diablo pellizca, Bajo once metros de cemento –nominada a mejor dirección por los Premios Luisa Vehil y a los Premios ACE 2012–, Intemperie y La obediencia. Entre sus trabajos de dirección se encuentran también, Hablemos, de Claudio Martínez Bel, en el Paseo La Plaza, y Mal amor no pudo llamarse, de Luis Cano, en el Centro Cultural Borges.

Diario La Nacion / Lo mejor del repertorio popular español

ispania, danza y música de españa Dirección general: Jorge Mazzini / Música original y asistente general: Gabriel Espósito / Vestuario: Pablo Bonet y Si Sánchez / Arreglos y dirección musical:Rodrigo Soko / Arpista solista: Athy / Intérpretes: Lara Mauro, Fermín Prieto, Leonardo Menna, Guadalupe Maiorino, Claudio Arias, Jessica Rosillo, ballet Sevilla y orquesta de cámara / Funciones: martes, a las 20.30 / Teatro: Astral.

Nuestra Opinión: Muy Buena

Todo el mapa ibérico transita por este espectáculo pleno de nostalgia, de alegría y de recuerdos de los temas más populares de su repertorio. Para ello el director Jorge Mazzini, experto en estas lides, convocó a un excelente cuarteto de cantantes -Lara Mauro, Fermín Prieto, Leonardo Menna y Guadalupe Maiorino-, quienes engarzaron un abanico de variados temas que se abren con "La maja y el ruiseñor" y prosiguen con "Habanera", "De España vengo", "Jota de Perico" y muchos otros títulos más para recaer, finalmente, en dos canciones ineludibles en todo espectáculo español: "La violetera" y "Granada".

En su segunda parte, y luego de una notable interpretación de aires flamencos a cargo del arpista Athy, llega el momento de rendir homenaje a Ángel Pericet, el eximio cultivador de la escuela bolera andaluza, y lo hace el gran bailarín Claudio Arias quien, junto al ballet Sevilla, recrea unas seguidillas manchegas que retrotraen a la memoria la trayectoria de quien fue uno de los más eximios cultivadores del baile español.

Estructurado como un espectáculo de cámara, Hispania despierta los más variados matices en esos temas de enorme raigambre popular que hallan en esas voces líricas a los más altos exponentes del género. "La mazurca de las sombrillas", a cargo del cuarteto de cantantes y del Ballet Sevilla, transporta al chotis, uno de los más brillantes espejos del Madrid de antaño, y "Capricho español", también a cargo de Claudio Arias y Jessica Rosillo, muestran todo el nervio y la galanura del baile hispano. La orquesta de cámara integrada por Georgina García Fazio en piano, Rodrigo Soko en flauta traversa, Emma Chacón Oribe en cello, Vanesa Quarleri en segundo cello y Mariana Aulisino en violín apoya con indudables aptitudes este camino de canciones y bailes que no son sólo un homenaje a Ángel Pericet sino un collar de perlas enhebradas a través de canciones que logran emocionar y rememorar a todo el arte musical de España. El director Jorge Mazzini supo ensamblar todo este camino lírico con gran emoción y con ese aire ibérico que da al espectáculo el signo de distinción que surge de todo un repertorio poblado de castañuelas, de nervio, de alegría y de amores contrariados. Vale la pena, pues, acercarse a España a través de una propuesta que sabe muy bien enlazar lo más típico de su repertorio con la indudable calidad de sus artistas.